¿Qué es la fe según la Biblia? Más que una definición
«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» (Hebreos 11:1). Casi todos los cristianos conocemos esta definición de memoria. Pero ¿te has preguntado por qué, si «tenemos fe», los montes que vemos delante de nosotros no se mueven?
La respuesta puede estar en que entendemos la fe a medias. En las lenguas originales de la Biblia, la palabra fe es mucho más rica que «creer».
La fe en hebreo: EMUNAH
En el Antiguo Testamento, la palabra que traducimos como fe es EMUNAH, de la raíz AMAN. Y EMUNAH no significa solo creer: significa también fidelidad y firmeza.
¿Recuerdas la batalla donde Moisés alzaba los brazos y Israel vencía? Cuando la fatiga lo vencía, Aarón y Hur le sostuvieron las manos, «y hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol» (Éxodo 17). Esa palabra, «firmeza», es EMUNAH. La misma fe de Habacuc 2:4: «el justo por su fe vivirá».
La fe bíblica es como una estaca clavada en terreno sólido (Isaías 22:23). Si el suelo no está firme, la tienda se cae con la primera tormenta.
La fe en griego: PISTIS
En el Nuevo Testamento, la palabra es PISTIS, que se traduce como fe pero también como fidelidad y obediencia. En la parábola de los talentos, el Señor dice: «Bien, buen siervo y fiel…» (Mateo 25:23) — has confiado, has sido obediente.
Por eso Santiago es tan directo: «la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma» (Santiago 2:17). Las obras no nos salvan — la salvación es por gracia (Efesios 2:8-9) — pero son la prueba de que nuestra fe está viva. En una fórmula sencilla: Fe = Creer + Obedecer.
Las 3 dimensiones de una fe completa
Uniendo el hebreo y el griego, la fe de la Biblia tiene tres ingredientes:
1. Creer — la certeza interior de que Dios es y de que cumple sus promesas. 2. Obedecer — la fidelidad que pone esa certeza en acción, aunque cueste. 3. Resistir — la firmeza que se mantiene clavada cuando llega la tormenta.
Como escribe el pastor Daniel Moena en Fe: La Llave del Corazón de Dios: «siempre que digas que tienes fe, debes decir también: lo creo, soy fiel y estoy firme».
Jacob: la fe que no suelta
Hay una imagen bíblica que resume las tres dimensiones: Jacob luchando con el ángel. Aferrado con todas sus fuerzas, escuchó «déjame, porque raya el alba», y respondió: «No te dejaré, si no me bendices» (Génesis 32:26). Creyó que el ángel podía bendecirlo, actuó aferrándose, y resistió hasta el final. Su fe venció.
Una fe que se cultiva
La fe es como un árbol de origen celestial: si no lo riegas cada día, se marchita. ¿Y cómo se riega? «La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17).
Si quieres crecer en fe: lee de fe, escucha de fe, habla de fe, y comenzarás a vivir en fe.
Para profundizar
Este artículo resume la introducción de Fe: La Llave del Corazón de Dios, donde Daniel Moena desarrolla estas tres dimensiones con las historias reales que Dios usó para enseñárselas: desde una tempestad en el mar hasta provisiones imposibles de explicar. Puedes leer lo que dicen sus lectores aquí.
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